benito
05-feb-2008, 15:23
Capcom rescata del olvido a su guerrero biónico.
En mayor o menor medida, lo cierto es que no son pocas las compañías que deciden revivir del pasado a viejas glorias instaladas ya en nuestra memoria. En este sentido, el gigante nipón Capcom, junto al estudio Grin, han echado la mirada hacia atrás para fijarse en Nathan Spencer, un veterano héroe cuya particularidad principal es la de poseer un brazo mecánico de múltiples funciones. Adaptado para los nuevos tiempos que corren, el letargo de Bionic Commando va tocando su fin.
Estética adaptable
Aparecido en Europa allá por 1990, el Bionic Commando que llegó a nuestras tierras mantenía los cambios realizados para su versión americana respecto al original japonés. Fue precisamente en esa versión integra que no vimos, donde el argumento del título presentaba a unos científicos de extrema dedicación que no cesaban en sus maléficas investigaciones, llegando incluso a resucitar por sus intereses (sálvese quien pueda) al mismísimo Adolf Hitler. De esta forma, todas las referencias o alusiones nazis fueron eliminadas para las versiones americana y europea del título, renombrando a los enemigos como los Badd, y rebautizando al tirano alemán como Master D.
Entrando de lleno en otro punto consistente de la jugabilidad en Bionic Commando, Nathan podrá atrapar y sujetar multitud de objetos que le servirán de ayuda. Y decimos de ayuda, puesto que la tónica habitual será la de lanzar infinidad de estructuras de hierro sobre nuestros enemigos, ya sean coches destrozados, vagones de tren, o incluso barriles explosivos, amén de los distintos tipos de munición que podremos acoplar a nuestro utensilio de combate. A modo informativo, nuestro brazo creará pequeños hologramas con la ubicación de nuestros objetivos así como de las características de los emplazamientos clave para la misión.
Abriendo paso
Tal y como ocurría en el original de la Nintendo de 8 bits, nos encontraremos con diversas zonas inaccesibles en un principio que se abrirán a nuestro paso a medida que vayamos adquiriendo diversas habilidades. Este sistema similar al que podríamos ver en cualquier juego de la saga Metroid nos obligará a rejugar ciertas partes de la aventura. Volviendo al continuo plataformeo que ofrecerá la entrega que nos ocupa, cabe destacar el profesional trabajo realizado a cargo del estudio de desarrollo Grin
Lejos de presentar puntos de agarre predefinidos, el sistema oscilará entre lo manual y automático con un gancho que podrá agarrarse sobre casi cualquier superficie del escenario. El peso de nuestro protagonista determinará la resolución y la inclinación de nuestros movimientos, otorgándonos una clara sensación de profundidad y complejidad en cuanto al trabajo conseguido.
Volviendo a los enemigos, entre los numerosos Badd (rebautizados para la ocasión como Imperiales) se encontrarán adversarios más significativos, antiguos compañeros de batalla de Nathan, y armados hasta los dientes con sus respectivos gadgets biónicos que nos pondrán en apuros en más de una ocasión.
Entorno Inhabitable
Como si de un homenaje visual hacia Akira se tratara, el desastre ocurrido en Ascension City conformará un apabullante apartado técnico con una calidad fuera de toda duda. El desolado paisaje forjará una inmersión total que reforzará la sensación de vernos envueltos en una ciudad muerta. Los edificios, con gran cantidad de detalles, entrelazarán sus estructuras para deleite de cualquier seguidor de visiones postapocalípticas que se precie. Además, podremos acceder al interior de los rascacielos que no se hayan venido abajo totalmente, alternando nuestro avance entre interiores y exteriores. Claramente, la impresión de vernos rodeados en un entorno catastrófico dejará atónito a más de uno.
En mayor o menor medida, lo cierto es que no son pocas las compañías que deciden revivir del pasado a viejas glorias instaladas ya en nuestra memoria. En este sentido, el gigante nipón Capcom, junto al estudio Grin, han echado la mirada hacia atrás para fijarse en Nathan Spencer, un veterano héroe cuya particularidad principal es la de poseer un brazo mecánico de múltiples funciones. Adaptado para los nuevos tiempos que corren, el letargo de Bionic Commando va tocando su fin.
Estética adaptable
Aparecido en Europa allá por 1990, el Bionic Commando que llegó a nuestras tierras mantenía los cambios realizados para su versión americana respecto al original japonés. Fue precisamente en esa versión integra que no vimos, donde el argumento del título presentaba a unos científicos de extrema dedicación que no cesaban en sus maléficas investigaciones, llegando incluso a resucitar por sus intereses (sálvese quien pueda) al mismísimo Adolf Hitler. De esta forma, todas las referencias o alusiones nazis fueron eliminadas para las versiones americana y europea del título, renombrando a los enemigos como los Badd, y rebautizando al tirano alemán como Master D.
Entrando de lleno en otro punto consistente de la jugabilidad en Bionic Commando, Nathan podrá atrapar y sujetar multitud de objetos que le servirán de ayuda. Y decimos de ayuda, puesto que la tónica habitual será la de lanzar infinidad de estructuras de hierro sobre nuestros enemigos, ya sean coches destrozados, vagones de tren, o incluso barriles explosivos, amén de los distintos tipos de munición que podremos acoplar a nuestro utensilio de combate. A modo informativo, nuestro brazo creará pequeños hologramas con la ubicación de nuestros objetivos así como de las características de los emplazamientos clave para la misión.
Abriendo paso
Tal y como ocurría en el original de la Nintendo de 8 bits, nos encontraremos con diversas zonas inaccesibles en un principio que se abrirán a nuestro paso a medida que vayamos adquiriendo diversas habilidades. Este sistema similar al que podríamos ver en cualquier juego de la saga Metroid nos obligará a rejugar ciertas partes de la aventura. Volviendo al continuo plataformeo que ofrecerá la entrega que nos ocupa, cabe destacar el profesional trabajo realizado a cargo del estudio de desarrollo Grin
Lejos de presentar puntos de agarre predefinidos, el sistema oscilará entre lo manual y automático con un gancho que podrá agarrarse sobre casi cualquier superficie del escenario. El peso de nuestro protagonista determinará la resolución y la inclinación de nuestros movimientos, otorgándonos una clara sensación de profundidad y complejidad en cuanto al trabajo conseguido.
Volviendo a los enemigos, entre los numerosos Badd (rebautizados para la ocasión como Imperiales) se encontrarán adversarios más significativos, antiguos compañeros de batalla de Nathan, y armados hasta los dientes con sus respectivos gadgets biónicos que nos pondrán en apuros en más de una ocasión.
Entorno Inhabitable
Como si de un homenaje visual hacia Akira se tratara, el desastre ocurrido en Ascension City conformará un apabullante apartado técnico con una calidad fuera de toda duda. El desolado paisaje forjará una inmersión total que reforzará la sensación de vernos envueltos en una ciudad muerta. Los edificios, con gran cantidad de detalles, entrelazarán sus estructuras para deleite de cualquier seguidor de visiones postapocalípticas que se precie. Además, podremos acceder al interior de los rascacielos que no se hayan venido abajo totalmente, alternando nuestro avance entre interiores y exteriores. Claramente, la impresión de vernos rodeados en un entorno catastrófico dejará atónito a más de uno.