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Ver la Versión Completa : La espectacular propuesta de Pandemic Studios calienta motores.


benito
27-ene-2008, 09:57
Corrupción y dinero. Dos términos que a menudo se llevan bien a la hora de conformar una historia en este mundillo. Y es que tras una destacable primera parte repleta de acción, Pandemic Studios vuelve a la carga con Mercenaries 2: Word in Flames. La secuela de este notable título que mezclará destrucción masiva con todas las particularidades de una Venezuela corrupta por el vil metal y los intereses de los hombres con más poder. Violencia y pocos escrúpulos llaman a nuestra puerta, pues es hora de enfundarnos como auténticos mercenarios

Sin barreras

Profundizando en la mecánica del título, nuestros quehaceres pasarán por ir cumpliendo los diversos encargos por parte de la facción que haya contratado nuestros servicios. Al más puro estilo del absorbente Crackdown, jugaremos con una vista en tercera persona que nos permitirá interactuar con todo aquello que nos rodee, al tiempo que disparamos por mediación de la típica mirilla centrada en pantalla.

Será en dicha interacción donde la entrega de Pandemic Studios demostrará como Mercenaries 2: Word in Flames posee un robusto potencial a la hora de gestionar asombrosas explosiones y derrumbamientos por doquier. Desde edificios de todo tipo, hasta diversas clases de vehículos en mitad de la carretera y emplazamientos varios, nuestro poderoso armamento pesado será capaz de tirar abajo infinidad de elementos perfectamente integrados en el entorno, consiguiendo así unos resultados tremendamente vistosos que desembocarán en más de una cara perpleja ante el despliegue pirotécnico.

Además, estas destrucciones supondrán nuevas vías de escape para recorrer otros recovecos del escenario, llegando incluso a sacarles utilidad en forma de improvisadas barreras de escombros para frenar una acometida enemiga.


En cuanto a nuestros adversarios, nos tocará batallar con innumerables milicias que se organizarán correctamente a la hora de asaltarnos por diferentes flancos y tendernos peligrosas emboscadas. El nivel de empatía hacia nuestra persona vendrá determinado por el grado de caos y destrucción que consideremos oportuno crear entre sus filas. No en vano, llegar a provocar más o menos exterminios (mobiliario y humano) sobre nuestros objetivos será una elección que residirá en nuestras manos.

Centrándonos en la conducción, nuestro personaje principal podrá hacerse con el control de cualquier vehículo que se encuentre a su alcance. Algunos no serán mas que simples utilitarios de algún incauto civil que nos serán de especial ayuda a la hora de pasar desapercibidos o salir corriendo a la fuga. Otros en cambio, conformarán verdaderas máquinas de arrollar, perfectas para destrozar cualquier objetivo que se ponga a tiro.